Ha sido la propia empresa productora quien ha alertado de que, en el transcurso de las pruebas internas de los 35 usos recomendados del estuche “en ocasiones se detectaba peróxido residual por encima de las notificaciones”. De acuerdo a esta información, Aemps ha señalado que el líquido “puede afectar a la salud ocular”.

La presencia de esta sustancia podría ocasionar en el usuario “síntomas temporales en los ojos como ardor, quemazón, irritación, ojo rojo y, en circunstancias excepcionales, otras consecuencias más serias para la salud”. No obstante, AEMPS asegura que, según la empresa farmacéutica, no se han recibido reclamaciones desde España.

En cualquier caso, la empresa ya ha procedido a enviar notificaciones a todos los distribuidores para informar del problema detectado y retirar el producto, con código de formulación BL-3100-EZS05, de todos los centros y establecimientos donde se encontrase disponible. En este sentido, Bausch & Lomb ha facilitado las directrices a seguir para la retirada.

Por su parte, Sanidad ha insistido en su recomendación a los pacientes de que “dejen de utilizar el desinfectante y lo desechen”. Se ha dirigido también a los profesionales sanitarios para que “si tienen alguna unidad no la entreguen a pacientes y la devuelvan a la empresa suministradora” y, en el caso de que ya la hayan prescito a algún paciente “compartan esta información”.