El cultivo se realiza con un hidrogel tridimensional que copia la geometría de la médula espinal y representa la separación de los dos tipos de células, lo que facilita la observación en del crecimiento de neuritas en 3D y la inervación muscular remota. Los expertos señalan en el estudio que han utilizado pilares compatibles como enlace entre las células musculares.

Este sistema proporciona la posibilidad de realizar una lectura funcional cuantitativa de la fuerza que generan estas células, y de su uso para la recuperación ocular.  Los científicos señalan en el trabajo que, como última fase, someten a las células a una fotosensibilización, lo que genera una fuente de estas células que excitan los neuromotores ópticos.

Se trata de un método invasivo y versátil para controlar de manera in vitro las unidades motoras. Los expertos señalan que estas unidades son el elemento fundamental responsable del movimiento del músculo ocular. Estas, están formadas por los neuromotores, que se encargan de las funciones neuromusculares.

La degeneración de estas funciones, provocada por un traumatismo o por enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica y la atrofia del músculo espinal, afecta a millones de personas cada año en todo el planeta. El estudio pretende diseñar el método in vitro que regenere la fisiología neuromuscular dañada en estos casos.