Se trata de la tercera generación de aviones oftalmológicos que nacen de la mano de Orbis, una organización internacional no lucrativa que lucha contra la ceguera a nivel mundial y que ya ha realizado 41.281 cirugías oculares y 24.277 intervenciones pediátricas en numerosos países.

En esta ocasión, la aeronave ha sido donada por la empresa de logística aérea FedEx, mientras que la industria de soluciones tecnológicas Creston ha aportado más 300.000 dólares en equipos médicos, entre ellos un microscopio 3D y una cámara de profundidad ocular, imprescindible en cirugías de glaucoma.

El hospital, cuya fabricación ha durado más de 6 años, cuenta con un diseño modular en 9 departamentos personalizados similares a los contenedores de carga comercial, que “combinan lo último en navegación aérea, ingeniería hospitalaria, tecnología y experiencia clínica”, tal como explica Bob Ranck, Presidente y CEO, Orbis Internacional.

El MD-10, único en su especie como hospital sin base terrestre acreditado por la Asociación Americana para la Acreditación de Cirugía Ambulatoria Instalaciones Internacional (AAAASFI), cuenta con un aula de 48 plazas para impartir clases a oftalmólogos y enfermeras noveles de los países anfitriones.

El material ofrecido en estas clases puede hacerse extensible a un auditorio que se encuentre fuera del avión, por ejemplo, en un centro educativo o un hospital cercano. Gracias a la plataforma de telemedicina Cybersight, los voluntarios podrán seguir proporcionando formación continua desde cualquier lugar del mundo.

Tras este aula se encuentra una sala audiovisual desde donde pueden controlarse 56 monitores, 17 cámaras y 8 micrófonos ubicados en todo el avión que permiten la visualización continua de las intervenciones quirúrgicas que se llevan a cabo en la sala de operaciones. Varias copias de estas grabaciones se reparten después entre los hospitales de la zona.

De esta manera, el complejo no servirá únicamente como espacio de formación, sino que en él también se atenderán pacientes reales gracias a la sala láser y de reconocimiento, la sala estéril, el quirófano y el cuarto de recuperación que ocupan el resto del avión.

“Nuestra misión en Orbis es luchar contra la ceguera; creemos que nadie debería quedarse ciego por enfermedades que son tratables o prevenibles”, ha afirmado Ranck, “no estamos aquí para lucirnos, sino para enseñar”, añade el pediatra y oftalmólogo voluntario de Orbis, Daniel Neely.

Tal como han adelantado sus organizadores, el Hospital Ocular Aéreo partirá el próximo septiembre hacia una ruta médica por Asia, que comenzará en la ciudad china de Shenyang. Así mismo, los voluntarios han recordado que es posible realizar donaciones para el proyecto desde su página web.