Para evaluar el impacto del trabajo intelectual complejo sobre la PIO, los investigadores se valieron de 14 voluntarios. Los participantes realizaron 3 bloques continuos de tareas mentales difíciles, de 11 minutos de duración cada uno, mientras los investigadores medían:

  1. La variabilidad de la frecuencia cardiaca.
  2. Las puntuaciones de rendimiento cognitivo.
  3. La estimación de la carga mental de trabajo, mediante el método NASA-TLX.
  4. La PIO: antes y después de cada bloque de tareas mentales difíciles, así como tras la recuperación total al acabar el experimento.

Jesús Vera, autor principal del estudio, y su equipo hallaron que la PIO aumentaba a medida que se sucedían las tareas mentales complejas. Mientras, la variabilidad de la frecuencia cardiaca y el rendimiento cognitivo disminuían significativamente. Las puntuaciones NASA-TLX alcanzaron su pico más alto durante el tercer bloque de trabajo intelectual complejo.

“La conclusión es que la PIO es sensible al trabajo mental complicado, por lo que podría ser una herramienta neuroergonómica novedosa para evaluar la carga mental de un sujeto”, resume Vera, cuyo estudio, además “pone de relieve la posible asociación entre la PIO y el estado de activación del sistema nervioso”.

Según explica la universidad en una nota de prensa, un equipo multidisciplinar de investigación de la UGR está aplicando este nuevo índice PIO en situaciones con demandas físicas o cognitivas que sucedan en contextos reales, especialmente en el ámbito deportivo.