Tal como explican los autores en el paper que publica la revista Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neuroscience, entre un 30 y un 70% de los pacientes que sufren un ictus en el hemisferio derecho padecen síntomas de negligencia y, por tanto, dejan de percibir el lado izquierdo de su cuerpo, así como el entorno que lo rodea. Además, este síntoma es uno de los mayores predictores de mala recuperación funcional.

“En el día a día, estas personas con frecuencia se dejan la parte izquierda de la comida en el plato, no intentan ponerse la parte izquierda de la ropa al vestirse, leen solo la parte derecha de un texto e incluso, si caminan, se chocan con puertas u obstáculos presentados en el lado izquierdo”, ejemplifica Joan Ferri.

“A pesar de ello, en la mayoría de los casos, estos pacientes no suelen ser conscientes de sus déficits”, matiza el director del Servicio de Neurorrehabilitación. Este hecho dificulta el cuidado de los pacientes, ya que, “a las personas encargadas les resultar difícil entender por qué se comportan de esta manera”.

Generalmente, la valoración de esta negligencia se examina mediante tareas sencillas en las que el paciente debe leer a ambos lados de un folio o tachar dibujos situados a derecha e izquierda. Este método tradicional permite al evaluador cuantificar las omisiones situadas en el lado izquierdo del paciente, pero no conocer cualitativamente “cómo ven” estos enfermos.

Sin embargo, el seguimiento visual motorizado que proponen los investigadores permite captar directamente los movimientos oculares del paciente mientras este observa los elementos que componen la lámina. Una vez finalizado el barrido visual, el sistema realiza una estimación por áreas de la percepción.

El sistema “facilita comprobar aquellos elementos en los que el paciente detiene su atención y, lo que es más importante, aquellos elementos que el paciente ignora”, resume la coordinadora del Servicio de Neurorrehabilitación Nisa Valencia al Mar, Loles Navarro. Estos datos, dice, “son esenciales para la rehabilitación” y el diseño de nuevas técnicas de terapia, concluye. 

En la fotografía, de Nisa-Vithas, la figura A muestra la percepción visual de un paciente del grupo de control y la figura B la de un paciente de ictus con negligencia.