Este nuevo estudio destaca la importancia de que los especialistas adviertan a sus pacientes del riesgo que conllevan determinadas posturas del yoga y de otros ejercicios en los que se invierte el cuerpo. Los investigadores señalan que posturas como el perro boca abajo, la flexión de pie hacia adelante o el arado pueden ser perjudiciales.

Los resultados del análisis del Mount Sinai demuestran que este tipo de ejercicios aumenta la presión intraocular tanto en los pacientes de glaucoma como en el resto de personas, y constatan que el incremento es mayor en la postura del perro boca abajo. “Tal y como sabemos”, ha explicado la investigadora Jessica Jasien, “una presión intraocular elevada es el factor de riesgo más importante para el desarrollo y progresión de daños en el nervio óptico”.

Jasien ha subrayado la importancia de que los pacientes con glaucoma compartan su enfermedad con sus profesores de yoga para que estos puedan intervenir, modificar y adaptar la práctica de esta disciplina a sus necesidades. Asimismo, los investigadores han destacado la necesidad de educar a los pacientes de glaucoma sobre todos los riesgos y beneficios que puede reportar la actividad física.