“En las últimas décadas, los avances tecnológicos, en la planificación del tratamiento y en el perfil del propio paciente han dado lugar a una mejora significativa en los resultados de la terapia”, cuenta en una nota de prensa el oncólogo David J. Sher, de la University of Texas Southwestern. En este sentido, entre 1988 y 2004, las tasas de OPSCC asociado al virus del papiloma humano (VPH) aumentaron en más de un 200%, mientras las tasas de VPH negativo se redujeron a la mitad.

Sin embargo, actualmente, el riesgo estimado de muerte para los pacientes de OPSCC y VPH positivo es un 50% menor respecto a los sujetos VPH negativos. Esto se debe, en gran parte, a que el primer grupo suele ser más joven y tener un mejor estado de salud en el momento del diagnóstico. Para ellos, la radioterapia es la opción principal.

No obstante, matiza Sher, “a pesar de los avances, el tratamiento de esta zona tan sensible de la región cabeza-cuello a menudo conduce a graves efectos secundarios de por vida, especialmente en la población joven”. Por eso ha sido necesario desarrollar “una pauta para los oncólogos que se enfrentan a cuestiones críticas a la hora de tratar el cáncer de orofaringe”, justifica Avraham Eisbruch, coautor y oncólogo en la Universidad de Michigan.

Entre las novedades de la guía, basada en estudios prospectivos y ensayos clínicos publicados entre 1990 y 2014, se encuentra el abordaje de la quimiorradiación concurrente, desaconsejada para los pacientes cuya enfermedad se encuentre en estadio III pero recomendada en estadios IV o III con tumores de gran volumen. El texto también trata el uso de la radiación y quimiorradiación tras haberse llevado a cabo una cirugía primaria para OPSCC.

En estos casos, la RT se recomienda en pacientes que muestran factores de riesgo patológicos para la recurrencia de la enfermedad, tales como márgenes quirúrgicos positivos o ganglios linfáticos positivos después de la intervención quirúrgica. Así mismo, la guía recoge el fraccionamiento y dosificación óptima en función del riesgo de recurrencia, el perfil de la patología y el enfoque del tratamiento.

Finalmente, el equipo ha abordado el papel de la quimioterapia de inducción en el tratamiento del OPSCC. Tras el análisis de 3 ensayos aleatrorizados, todos ellos con resultado negativo y fuertes evidencias de un aumento de la toxicidad para el paciente, la guía recomienda “encarecidamente” no administrar esta técnica de forma rutinaria a los pacientes.