Según esta investigación, al eliminar el modo de comunicación entre dichas células, estas no pueden crecer ni extenderse a otras partes del organismo. En este sentido, han hallado que un fármaco utilizado para tratar el cáncer de riñón, axitinib, es capaz de bloquear la comunicación entre las células mutantes. Estas células están presentes en el 90% de los cánceres.

Para alcanzar estos resultados, los investigadores de la Universidad de Bergen han analizado los efectos de más de 500 fármacos que hasta ahora no se conocían. Esta metodología se conoce como repurposing y su objetivo es descubrir los efectos desconocidos de fármacos que ya se están empleando en el tratamiento de alguna enfermedad. En este caso analizaron cuál sería el efecto de axitinib sobre otros tipos de cáncer, no solo en el de riñón.

“Hemos encontrado 3 candidatos prometedores, además de axitinib, para seguir analizando otras opciones”, explica Xisong Ke. Este sistema de “reciclaje” de medicamentos permite conocer de antemano como serán tolerados por el organismo y supondrá un ahorro en costes y en tiempo.

No obstante, el director del grupo de investigación, Karl-Henning Kalland, subraya que, aunque esta sustancia sea capaz de bloquear el mecanismo de comunicación, no es suficiente. “Bloquear este mecanismo no quiere decir que se cure el cáncer, pero es una contribución en la lucha contra esta enfermedad”, asegura.