El estudio se ha publicado en Nature Communications y es fruto de una tesis doctoral liderada por Eneko Villanueva. En ella han colaborado Cristina Fillat, jefa del grupo Terapia Génica y Cáncer del Idibaps, y Raúl Méndez, investigador del IRB.

En la búsqueda de nuevos tratamientos capaces de eliminar de forma eficiente las células cancerígenas y preservar las sanas, los investigadores han desarrollado virus oncolíticos, es decir, virus modificados para que solo infecten las células tumorales, señala EFE. Su desarrollo en los últimos años ha sido posible gracias a la ingeniería genética que permite maximizar su efecto anticancerígeno.

“Hemos aprovechado la diferente expresión de un tipo de proteínas, las CPEB, en tejidos normales y tumorales”, ha dicho Raúl Méndez, investigador del IRB.

Las CPEB son una familia de 4 proteínas de unión al ácido ribonucleico (ARN) que controlan la expresión de cientos de genes y mantienen la funcionalidad y capacidad de reparación de los tejidos en condiciones normales. Cuando estas proteínas se descompensan, cambian la expresión de estos genes en las células y contribuyen al desarrollo de procesos patológicos como el cáncer.

Concretamente, la investigación se ha centrado en el desequilibrio de 2 proteínas: las CPEB4, que tienen una expresión elevada en células cancerígenas y que es necesaria para el crecimiento del tumor; y por el otro, CPEB1, muy expresada en tejido normal y que se pierde en el tumoral, aseguran los autores.

Aprovechando este desajuste, los investigadores han desarrollado un virus que solo ataca a las células con niveles altos de CPEB4 y bajos de CPEB1, por lo que solo afecta a las células tumorales, ignorando las sanas. Los autores del estudio han trabajado con adenovirus, una familia de virus que pueden provocar infecciones respiratorias, de las vías urinarias, conjuntivitis o gastroenteritis, pero que poseen unas características que les hace muy atractivos para ser usados como terapia frente a los tumores, concluyen.