El estudio fase Ib BRIM7 se diseñó para evaluar la seguridad y tolerancia de la combinación e identificar la pauta y dosis óptimas para su uso en posteriores ensayos clínicos. Después de 3 años de seguimiento, se ha comprobado que ha sobrevivido un 37% de los 129 participantes, que eran pacientes con melanoma metastásico y mutación BRAFV600 que no hubieran sido previamente tratados antes con un inhibidor de BRAF o bien que hubieran progresado frente a ese tratamiento.

De acuerdo con Ana Arance, oncóloga del Hospital Clìnic de Barcelona, la tasa de supervivencia se ha triplicado en los últimos años. “Es lo más parecido al concepto de ‘largo superviviente’ que se consigue en esta enfermedad cuando hay metástasis y mutación BRAF”, ha señalado, apuntando que, antes de que irrumpieran las nuevas terapias, la supervivencia media era de entre 6 y 9 meses. “Con los inhibidores de BRAF en monoterapia se llegó al año ­-ha añadido- y ahora con la combinación ya se han alcanzado los dos años”.

El estudio presentado en Chicago concluye que la combinación de los inhibidores citados aporta mejorías en supervivencia libre de progresión (SLP) y en supervivencia global tanto en los pacientes de mejor evolución como en los de peor pronóstico. En pacientes con buen pronóstico, la mediana de SLP alcanzó los 16,5 meses en aquellos con niveles normales de LDH y los 14,9 meses en los que tenían baja carga tumoral (menos de tres órganos afectados por la enfermedad).

Este doble bloqueo está indicado en pacientes con mutación BRAF V600, que son el 50% de todos los casos. Cobimetinib está diseñado para bloquear selectivamente la actividad de MEK, una proteína presente en el interior de las células que forma parte de una vía de señalización que ayuda a regular la división y supervivencia celular. La combinación con vemurafenib permite bloquear en diferentes regiones la activación anómala de esta vía que causa el crecimiento del tumor.

Respecto a la seguridad a largo plazo, el análisis de los datos de la combinación para ver cómo evolucionan los efectos secundarios también es positivo. Según Arance, los efectos adversos suelen aparecer en los 2 o 3 primeros meses de tratamiento y se mantienen “bastante estables y controlables con las modificaciones de dosis que requieren los pacientes”. En la mayoría de casos, ha dicho, las complicaciones se manejan en las semanas iniciales y luego no suelen aparecer después toxicidades nuevas.