El bloqueo de una proteasa podría convertirse en la nueva diana farmacológica para tratar la metástasis tumoral y algunas infecciones, según informan desde el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC). El estudio ha sido publicado en la revista científica Nature Communications.

Alicia G. Arroyo, líder de la investigación, verifica que el bloqueo de la proteasa MT4-MMP consigue que el rastreo intravascular los monocitos patrulleros circulantes sea más elevado. Este tipo determinado de leucocitos actúa como si se tratara de la policía, matizan desde el CNIC, ante cuerpos extraños localizados.

“Este trabajo abre nuevas posibilidades para mejorar el tratamiento de infecciones o prevenir metástasis que se encuentran en evaluación para ser patentadas”, declaró la doctora Arroyo, quien además aseguró que el bloqueo de la proteasa tenía potenciales aplicaciones clínicas para eliminar cuerpos extraños de la sangre.

Tal y como aseguran desde el centro de investigación, este sistema de defensa recoge los leucocitos circulantes con funciones determinadas. Existe una comunidad de monocitos inflamatorios capaces de responder al daño saliendo del torrente sanguíneo y provocando una respuesta inmune con bastante celeridad.

Otra población de monocitos rastrea el interior de los vasos, monocitos patrulleros, y pocas veces se diseminan hacia tejidos, razón por la que se conoce menos su función en la inflamación. Ahora, los científicos del CNIC han profundizado en estos monocitos, así como en los mecanismos que regulan su actividad de rastreo intravascular.

La ateroesclerosis, modelo de investigación

La ateroesclerosis se usó como modelo en la investigación porque la señal de daño en la pared de un vaso sanguíneo se produce por el depósito de colesterol. Este provoca la llegada de monocitos inflamatorios y algún que otro patrullero. Las investigadoras matizan que cuando llegan a la pared vascular, los monocitos de diferencian a macrófagos.

“Lo primero que observamos en las fases iniciales de la aterosclerosis fue que en ausencia de MT4-MMP, proteasa de la familia de las metaloproteasas de matriz extracelular, había una mayor abundancia de macrófagos en las placas y se aceleraba la aterosclerosis en ratones alimentados con dieta rica en grasa”, comenta Cristina Clemente, autora principal del estudio.

Las científicas se dieron cuenta de que la falta de MT4-MMP ascendía la llegada de monocitos patrulleros al vaso inflamado de un modo selectivo sin que los monocitos inflamatorios se vieran afectados. Clemente comunicó que los monocitos patrulleros originaban macrófagos que incorporaban más grasa y sobrevivían mejor.

Al tratar ratones a los que les faltaba MT4-MMP con un inhibidor de CCR5 usado en pacientes VIH, detectaron que la aparición de monocitos patrulleros a la placa se bloqueaba, no se podían acumular macrófagos y se aceleraba la ateroesclerosis. Arroyo matizaba que, si bloqueaba la función de la proteasa en fases iniciales, se promovía la ateroesclerosis, pero se podía mejorar las metástasis y mejorar el tratamiento de infecciones.