Para realizar el trabajo, recogido en PubMed, los científicos reclutaron a 52 pacientes de cáncer colorrectal que habían sido sometidos a cierre de colostomía y anastomosis coloanal; habían sido tratados en un hospital del sur de Taiwan. La mitad conformó el grupo experimental, mientras que el resto formó parte del grupo de control. Ambos grupos recibieron cuidados posoperatorios de rutina

Los miembros del grupo experimental, además, recibieron consultas privadas, vídeos educativos y folletos para instruirlos sobre cómo realizar los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico. En todos los participantes, se usó el cuestionario de calidad de vida de incontinencia anal (Fecal Incontinence Quality of Life Scale) para medir la calidad de vida al mes, los 2, 3, 6 y 9 meses de la cirugía.

El análisis de los datos reveló que la calidad de vida había mejorado significativamente a partir de los 2 meses en todos los pacientes. No obstante, en comparación con el grupo de control, los enfermos del grupo experimental presentaban niveles más altos de mejora. Esto sugiere, según los autores, que la formación mejora los resultados de los ejercicios y, por tanto, la calidad de vida de esta población.