La interleucina-1 (IL-1) es una citocina producida como respuesta a infecciones, lesiones o estrés, y que tiene un papel mediador en la respuesta inflamatoria. Niveles altos de IL-1 están asociados a inflamación crónica y enfermedades como la obesidad, diabetes y trastornos autoinmunes.

“La inflamación ha evolucionado para actuar durante periodos muy cortos de tiempo, enfocando los recursos en combatir infecciones y reparar el tejido dañado. Sin embargo, durante largo periodos de tiempo, estas condiciones se vuelven muy toxicas”, señala Eric M., autor del estudio e investigador en el Centro de Cáncer de la Universidad de Colorado.

El desequilibrio celular del sistema sanguíneo puede originar inmunodeficiencia, bajos niveles de oxígeno y predisponer al desarrollo de cáncer. Las células hematopoyéticas, que se encargan de generar la sangre “son exquisitamente sensibles a los cambios en su entorno” pues reciben una señal que indica que necesitan mantener la construcción de células mieloides y, en consecuencia, no fabrican otras células necesarias como los glóbulos rojos o las células linfoides, asegura. Esto provoca una capacidad limitada de suministro de oxígeno a las células y un sistema inmunológico deprimido.

Las conclusiones del estudio sugieren que, a largo plazo, sería posible revertir los efectos de la inflamación crónica de las células hematopoyéticas usando terapias que bloqueen las señales inflamatorias de la IL-1. Ya se conocía la importancia de la mediación celular entre los momentos críticos y los de estabilidad del sistema sanguíneo, pero este estudio muestra la repercusión que tiene la condición general del cuerpo en las células hematopoyéticas que generan la sangre y otros tejidos.

"Nuestros datos sugieren que es posible dar marcha atrás al reloj y revertir los efectos de la inflamación crónica en las células madre de la sangre, tal vez usando terapias que ya están disponibles en la clínica para bloquear las señales inflamatorias como la IL-1", dice Pietras.

"Por supuesto, no sabemos aún a escala humana el tiempo que tarda una célula madre en 'recordar' estos ataques. Puede ser que después de un periodo más largo de la exposición a la IL-1, estos cambios se hagan más fijos", añade.