osteonecrosis de la mandíbula

Investigadores y colaboradores de la Universidad del Carolina del Sur (USC) han elaborado un nuevo método de tratamiento. Este tratamiento podría ayudar a los pacientes con cáncer al eliminar un efecto secundario agonizante llamado osteonecrosis de la mandíbula. Se trata de un efecto secundario poco común causado por los medicamentos comúnmente utilizados para combatir la pérdida ósea.

La osteonecrosis de la mandíbula causa una inflamación severa y persistente que conduce a la pérdida de hueso de la mandíbula y no tiene una prevención o cura efectiva. De hecho, el riesgo, aunque pequeño, disuade a las personas de tomar los medicamentos necesarios para combatir el cáncer de huesos o prevenir fracturas debido a la pérdida de densidad ósea. Charles Mckenna asegura que el experimento con animales aumenta la esperanza. Esperanza de que los médicos puedan adaptar el nuevo método para tratar la enfermedad en las personas.

Hallazgo

A su juicio, este hallazgo, publicado en Bone, supone que “nuestro nuevo enfoque pueda proporcionar esperanza para el futuro”.  El especialista recuerda que durante años, los médicos han recetado medicamentos llamados bifosfonatos para pacientes con cáncer de hueso metastásico y para mantener la densidad ósea en pacientes con osteoporosis. De hecho, los bifosfonatos incluyen una gama de compuestos que comparten una notable capacidad para adherirse a los huesos como velcro. No obstante, cuando se usa en dosis altas, los medicamentos tienen un efecto secundario que causa necrosis en la mandíbula. El problema, a menudo, ocurre después de que se retira un diente, la brecha no se cura y la mandíbula comienza a deteriorarse.

Por otro lado, aunque la condición es muy rara en las dosis más bajas de bifosfonatos usados para combatir la osteoporosis, muchos pacientes están evitando los fármacos en conjunto por miedo a los efectos secundarios. El riesgo es bajo. Estiman que la incidencia de osteonecrosis de la mandíbula para tratar la osteoporosis está entre 1 en 10 000 y 1 en 100 000 personas.

En este sentido, Charles Mckenna asegura que el miedo de esta condición ha llevado a “una infrautilización grave de los bifosfonatos para la osteoporosis”. Como consecuencia de ello, “estamos bien un incremento en las fracturas de cadera en personas mayores, la aversión a los bifosfonatos en las clínicas de oncología y las preocupaciones de responsabilidad en la oficina dental”.

Para resolver el problema, el científico ideó una solución elegante. De hecho, el equipo de investigación usó un compuesto de bifosfonato diferente. Se trata de un compuesto inactivo que se podría usar localmente en la boca para expulsar el medicamento de la mandíbula, mientras deja el medicamento útil sin alterar en el resto del esqueleto.