La oxitocina no ayuda a la generación de serotonina en un cerebro con autismo, según apunta el Instituto de Ciencias Cognitivas en Lyon, Francia. La "hormona del abrazo" y el neurotransmisor oxitocina, que se ha demostrado que mejora las habilidades sociales en individuos con trastornos del espectro autista (TEA), no aumenta la actividad beneficiosa de la serotonina en estos pacientes, “como es evidente en sus pares no autistas”, indican los investigadores.

Los investigadores encuentran este hallazgo decepcionante y esperan que la neuroimagen encamine las investigaciones para comprender mejor la conexión entre la oxitocina y la serotonina. Los autores principales, Arthur Lefevre y Angela Sirigu, mapearon los efectos de la oxitocina inhalada nasalmente sobre la serotonina en 18 pacientes con autismo y 24 controles sanos. Todos los participantes se sometieron a una exploración con el aerosol nasal de oxitocina.

Los investigadores utilizaron el radiotrazador 18F-MPPF para marcar el receptor de la serotonina 1A (serotonina-1AR) y midieron el potencial de unión del trazador. Esta medida proporcionó información sobre hasta qué punto la oxitocina había modulado el receptor. El equipo descubrió que, al inicio, los pacientes con TEA no diferían de los controles para la concentración y distribución de serotonina-1AR.

"El hallazgo limita los beneficios de la oxitocina en estos pacientes", según apuntan los médicos.

Sin embargo, la oxitocina aumentó significativamente el potencial de unión de MPPF en varias regiones cerebrales de los controles sanos, pero no modificó el potencial de unión en absoluto en el grupo de ASD. El análisis de la concentración sérica de serotonina corroboró estos resultados, informaron los autores. "Los hallazgos sugieren una alteración de la interacción entre la oxitocina y la serotonina en el autismo", indican los expertos.