En algunos casos, la inyección de bacterias específicas puede ayudar a erradicar los tumores mediante la estimulación de la inflamación y de la respuesta inmunológica asociada. Un ejemplo de ello es la inyección del bacilo Calmette Guérin para el cáncer de vejiga, aunque algunos enfoques más recientes han empezado a utilizar las especies Clostridium y Salmonella.

A partir de esta idea de terapia antitumoral bacteriana, este grupo de investigadores coreanos diseñó una cepa debilitada de Salmonella typhimurium para producir la proteína flagelina B (FlaB) de la bacteria Vibrio vulnificus. Estas bacterias se infiltraron en zonas tumorales con poco oxígeno en 20 ratones.

En ellas, se secretaron unas señales de respuesta de activación inmunológica mediada por (FlaB) y estimularon la eliminación de las células cancerosas a través de macrófagos. Estas bacterias modificadas no eran toxicas y no invadían los tejidos de los roedores inoculados. Tras 3 días de la inyección, el número de bacterias en el interior de los tumores era 10.000 veces superior a las que se encuentran en órganos vitales.

Según indican los investigadores “la colonización de la Salmonella en un ambiente tumoral induce una creación abundante de células inmunológicas, tales como monocitos, macrófagos y neutrófilos, a través de la señalización de TLR4.  La secreción posterior de FlaB, inducida por la Salmonella, genera una activación fenotípica y funcional de macrófagos intratumorales”.