Tal y como asegura la agencia SINC, este trabajo pone de manifiesto que las células tumorales son capaces de reprogramar a las sanas para que estas las transporten más allá del tumor hacia otros tejidos. El estudio se ha publicado en la revista Nature Cell Biology y ha recibido el impulso de la Obra Social La Caixa.

Este trabajo revela que las víctimas del secuestro son los fibroblastos, un tipo de célula que se encarga de la síntesis y organización de la matriz extracelular. “Los fibroblastos son profesionales del mantenimiento de los tejidos sanos y son capaces de crear túneles en los tejidos y desplazarse a través de ellos. Utilizan esta capacidad para restaurar los tejidos cuando sufrimos una herida”, afirma Anna Labernadie, primera autora del estudio.

Las células tumorales se valen de la movilidad de los fibroblastos para escaparse de los tumores y desplazarse por los tejidos, señala el estudio. El entorno del tumor es capaz de modificar a estos fibroblastos y utilizarlos para la invasión. A partir de este momento, los fibroblastos se dedican a abrir paso a las células cancerosas.

La interacción tumor-huésped ya se había descrito en estudios previos. Lo novedoso de esta investigación, según los autores, es que han demostrado que los fibroblastos no solo crean túneles más allá del entorno del tumor, sino que ejercen fuerzas físicas para arrastrar a las células tumorales a través de estos túneles, promoviendo la invasión directa del tejido sano.

¿Cómo se adhieren las células tumorales a los fibroblastos?

La adhesión se logra gracias a una interacción biofísica entre 2 proteínas distintas: la E-caderina, localizada en la superficie de las células cancerosas y la N-caderina, presente en la superficie de los fibroblastos. Estas proteínas, explica la investigación, permiten unir las células entre ellas.