Esta característica permitirá mejorar el diagnóstico del cáncer, según los autores del estudio. Este material está compuesto por una única capa de átomos de carbono, unidos en un patrón hexagonal de alambre. Todos estos átomos comparten una nube de electrones que se mueven libremente alrededor de la superficie.

“La interfase de la célula con el grafeno reordena la distribución de la carga en el grafeno, que modifica la energía de la vibración atómica detectada por la espectroscopia Raman”, afirman los científicos de la Universidad de Illinois.

La energía de esta vibración de grafeno es distinta en función de si está en contacto con una célula cancerosa o una célula normal, apunta la investigación. Esto se debe a que la hiperactividad de la célula cancerosa conduce a una carga negativa más alta en su superficie y a la liberación de más protones.

El estudio, publicado en la revista ACS Applied Materials & Interfaces, examinó células de cerebro humano cultivadas, comparando los astrocitos normales con su homólogo cancerígeno, el glioblastoma multiforme altamente maligno. La técnica se está estudiando en un modelo de cáncer de ratón con resultados que, según han asegurado los científicos, son “muy esperanzadores”.