Además, los investigadores comprobaron que los adolescentes, de entre 15 y 21 años, y los adultos jóvenes de entre 22 y 29 años, que fueron tratados en centros especializados de cáncer tuvieron una supervivencia global superior a la observada en niños diagnosticados con LLA que tenían edades comprendidas entre los 10 y los 14 años, y que también habían sido tratados en un centro oncológico especializado.

Para realizar un análisis con un grupo control, los científicos seleccionaron el mismo rango de edad en otro grupo con LLA en el que tanto niños como adolescentes y jóvenes adultos no habían sido tratados en centros especializados en cáncer. Este grupo pediátrico y juvenil tenía 2 veces más de riesgo de muerte.

Otro grupo en el que se seleccionaron pacientes con edades superiores, de 30 a 39 años, tenía 3 veces más de riesgo de muerte independientemente del lugar en el que habían recibido el tratamiento y la atención médica. Por otra parte, aquellos que tenían entre 21 y 39 años y no disponían de un seguro médico o tenían un seguro público tenían un 70% menos de probabilidades de ser tratado en un centro oncológico especializado.  

“El hecho de que los pacientes con mayor edad no hayan notado beneficios de los tratamientos proporcionados en un centro oncológico especializado nos sugiere que la biología de la enfermedad de estos pacientes difiere de la de los individuos más jóvenes”, recalca Julie Wolfson, profesora de la División de Hematología Pediátrica y miembro del Institute for Cancer Outcomes and Survivorship, de la Universidad de Alabama.