Los autores del texto, que se han basado en un modelo de predicción para estimar las tasas de mortalidad de los diferentes tipos de cáncer en función de la tendencia observada en los últimos años, han concluido que el próximo año se saldará con unas 91.500 muertes por cáncer pancreático.

La cifra llegaría a alcanzar los 111.500 pacientes fallecidos en el año 2025, según las mismas fuentes, lo que supondría un aumento de casi 50% en cuanto a la mortalidad provocada por esta dolencia desde 2010, año en que se registraron 76.000 defunciones.

La tendencia afectaría a todos los países de la Unión Europea, ya que todos los incluidos en el estudio “presentan un incremento en ese periodo de 15 años que varía entre un 20 y un asombroso 131%”, señalan sus autores. Sin embargo, y “pese a ser el cáncer más letal, el de páncreas presenta una incidencia relativamente baja”.

El hecho de que este tumor cause más muertes a pesar de su relativamente poca frecuencia de aparición, “demuestra que las expectativas de vida para los afectados siguen siendo extremadamente pobres, ya que no han cambiado en los últimos 40 años”, lamentan los investigadores.

Dichas expectativas, a 5 años vista, son de apenas el 5% en Europa, mientras que hasta un 98% de los pacientes pierden la esperanza de llevar una calidad de vida saludable desde el mismo momento de su diagnóstico.

Los autores han reiterado su sorpresa al constatar que, a pesar de estas “alarmantes” estadísticas, el 64% de los europeos admite desconocer la patología del cáncer de páncreas.

En este sentido, el especialista del UEG, Matthias Löhr, ha recordado durante el congreso que, pese a no existir un método de detección factible, “es absolutamente vital que los pacientes reciban un diagnóstico lo antes posible para permitir la cirugía y una cura”.

Entre los datos del estudio ha llamado la atención el hecho de que, por primera vez, este tipo de cánceres digestivos superan en mortalidad a los tumores de mama, que previsiblemente alcanzarán una cifra de 91.000 pacientes en 2017.