Los científicos han identificado, hasta el momento, unas 500 proteínas implicadas en los diversos tipos de cáncer, pero los fármacos actuales solo actúan contra el 5% de ellas. Por este motivo los investigadores buscan alternativas, como estudiar las chaperonas moleculares, una familia de proteínas que podría dar pie a nuevos medicamentos.

Estas moléculas pertenecen a una familia de proteínas muy conservadas por la evolución llamadas proteínas de choque térmico, que existen en todos los organismos. En la actualidad, señala el CNIO, se sabe de ellas que juegan un papel fundamental en el cáncer y que su estudio podría abrir la puerta a nuevos fármacos.

En la jornada organizada por el CNIO ha intervenido el investigador Paul Workman, presidente del Instituto de Investigación del Cáncer en Londres (ICR, en sus siglas en inglés). Workman ha explicado a la agencia EFE que las chaperonas moleculares son especialmente importantes para las células cancerígenas, sobre todo 2 familias: las HSP90 y HSP70.

Workman ha destacado que “son críticas para las células cancerígenas porque permiten que las proteínas implicadas en tumores se plieguen y funcionen correctamente”, detalla este científico, que agrega que esta familia de proteínas también “previenen” la muerte de las células tumorales.

Las células cancerígenas tienen daños específicos y son las proteínas chaperonas las que les permiten sobrevivir a ellos. Una célula tumoral necesita proteínas chaperonas para seguir viviendo y proliferando, por lo que una estrategia posible para combatir el cáncer sería bloquearlas.

Workman y su equipo en el ICR trabajan en un fármaco para bloquear las proteínas chapernoas de la familia HSP90. “Mi equipo ha trabajado intensamente en el descubrimiento de inhibidores contra HSP90 y uno de ellos se está probando en ensayo clínico. En él hemos visto una prometedora actividad, con una respuesta positiva en entre el 20 y 30 % de los casos para ciertos tipos de cáncer de mama y pulmón”, concluye este investigador.