“La neoplasia mucinosa papilar intraductal es un tumor muy bien descrito por su nombre, ya que produce moco que, al microscopio, se dispone en papilas y que crece en el sistema ductal pancreático”, resume uno de los conferenciantes, el doctor Enrique de Madaria, presidente de la Asociación Española de Pancreatología (Aespanc).

Durante su intervención, el especialista del Hospital Universitario de Alicante ha destacado la necesidad de “transmitir al paciente la importancia real de la neoplasia mucinosa papilar intraductal, según tenga o no estigmas de riesgo para malignidad”. Para el experto, el verdadero reto consiste en identificar correctamente la gravedad de la patología.

¿Observar o actuar? La ecoendoscopia no es imprescindible

“A veces simplemente hay que observarla, otras, resecar el segmento pancreático afectado”, ejemplifica Madaria. “Para los especialistas que se enfrentan día a día contra la neoplasia mucinosa papilar intraductal, es fundamental identificar qué pacientes se beneficiarían de una cirugía y cuáles de un seguimiento”.

Por su parte, el gastroenterólogo mexicano y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Mario Peláez Luna, opinó que la mejor forma de decidir si fijar una vigilancia o remitir al paciente a la cirugía es mediante técnicas de imagen, “aunque en algunos casos tendremos que echar mano de la ecoendosonografía”, comenta el experto.

Afín a esta opinión, el doctor Oriol Sendino instó a “los médicos que llevan habitualmente a estos pacientes a tener claro que la ecoendoscopia no es imprescindible”. Según el endoescopista del Hospital Clínic de Barcelona, “no debe realizarse siempre. “Hay un alto grado de lesiones quísticas que no vamos a tener que punzionar porque no nos va a aportar nada”, sentencia.

Recursos de detección limitados

Uno de los grandes problemas, reflexiona Luna, es que, “a día de hoy, los especialistas cuentan con unos medios muy limitados para poder determinar la malignidad de estos quistes”. Esto conlleva que, “a nuestro pesar, muchas veces asumamos el riesgo de operar la neoplasia mucinosa papilar intraductal y que, pruebas posteriores, demuestren que no era la decisión más adecuada”.

No obstante, el doctor Francisco García Borobia, cirujano del Hospital Parc Taulí de Barcelona, ha defendido la cirugía en todo paciente con neoplasia mucinosa papilar intraductal siempre que sea de conducto principal. “Si nos enfrentamos a una de rama principal en un paciente joven la cirugía debe ser inminente, ya que es una buena manera de prevenir un futuro cáncer mucionoso de páncreas”, argumenta.

¿La edad importa?

“Nunca debe descartarse la cirugía, por muchos riesgos que entrañe”, insiste el cirujano, partidario de la llamada cirugía económica. “Se trata de una intervención de mayor riesgo intraoperatorio y postoperatorio, pero que también ofrece una mayor calidad de vida”, valora Borobia.

Otra de las cuestiones que más preocupa a los expertos en neoplasia mucinosa papilar intraductal a la hora de operar o no a un paciente es su edad. Todos los conferenciantes coincidieron en descartar la cirugía en sujetos de entre 80 y 85 años con ramas secundarias.

Sin embargo, Borobia no valora tanto la edad, sino que el paciente presente una buena salud. “Tengo operados con más de 90 años que han salido fenomenal de las intervenciones, eso sí, contaban con un nivel de salud espectacular”, defiende.