La nueva investigación se ha basado en el seguimiento de 1,4 millones de mujeres a partir de 10 estudios anteriores. El objetivo de la revisión era conocer si trabajar por la noche puede incrementar el riesgo de cáncer de mama entre las mujeres. Esta revisión combinaba, además, los resultados de 3 estudios que evaluaban a 800.000 mujeres con datos procedentes de Million Women Study, EPIC-Oxford y UK Biobank cohorts; con los datos de 7 estudios publicados en Estados Unidos, China, Suecia y Holanda.

Los resultados mostraron que las mujeres que habían trabajado por la noche, incluidas aquellas que lo habían hecho durante 20 o 30 años, no tenían un riesgo de cáncer de mama más alto en relación con aquellas que nunca habían trabajado por la noche. La incidencia del cáncer de mama fue similar.

En el caso de las mujeres que habían trabajado por la noche de forma ocasional el riesgo era de 0,99, mientras que entre las mujeres que habían trabajado por la noche durante 20 años o más, el riesgo era del 1,01.

De media, señala la investigación, una de cada 7 mujeres (14%) en el Reino Unido había trabajado por la noche de forma ocasional y una de cada 50 (2%) había trabajado por la noche durante más de 20 años. “Este estudio”, concluyen los investigadores, “demuestra que trabajar por la noche tiene unos efectos mínimos o ninguno sobre el riesgo de sufrir cáncer de mama”.