Un biomarcador para el cáncer colorrectal, descubierto por investigadores de la Universidad de Luxemburgo, podría mejorar la terapia y las tasas de supervivencia de los pacientes con este tipo de cáncer que provoca cientos de miles de defunciones cada año en el mundo, según informa la Organización Mundial de la Salud. La investigación, financiada por la Fondation Cancer y el Luxembourg National Research Fund, ha sido publicada en el British Journal of Cancer.

La detección precoz y la clasificación son especialmente importantes en el cáncer colorrectal, ya que no todos los pacientes que se encuentran en una etapa II se benefician de la quimioterapia y algunos sujetos tienen riesgo de recurrencia. Sin embargo, existen muy pocos marcadores para diagnosticar el cáncer colorrectal, por lo que todavía muchos pacientes sufren de manera innecesaria por los efectos secundarios de la quimioterapia sin tener beneficios reales.

Para el estudio, los científicos utilizaron los registros públicos de un metaanálisis en los que se reflejaba la expresión génica de un grupo de pacientes con cáncer colorrectal. Así, identificaron la familia de proteínas miosina, especialmente, la proteína MYO5B como potencial biomarcador para el cáncer colorrectal precoz. La miosina desempeña un papel importante en la actividad celular y, recientemente, se ha identificado una relación con varios tipos de cáncer, tal y como informan los expertos en este ámbito. 

“Hemos podido establecer una colección de tejidos de alta calidad de pacientes con cáncer colorrectal en Luxemburgo. La estrecha colaboración con el Integrated Biobank of Luxembourg (IBBL), el Laboratoire National de Santé (LNS), el Centre d'Investigation et d'Épidémiologie Clinique (CIEC) y otros hospitales como el Centre Hospitalier Emile Mayrisch (CHEM), han permitido establecer los cimientos para otros proyectos de cáncer de colon” explica Serge Haan, jefe del grupo de investigación que ha liderado el estudio.

Los científicos consideran que la identificación de MYO5B como biomarcador para el cáncer colorrectal podría ayudar a muchos pacientes oncológicos en los que se utilizan tratamientos, como la quimioterapia, que resultan inútiles y que suponen más un perjuicio que un beneficio. De esta manera, se evitarían los efectos secundarios y se ofrecerían alternativas más adaptadas e individualizadas a este tipo de pacientes, según sugieren los autores del estudio.