El trabajador perteneció a Atusa Empresarial entre 1973 y 2010, y luego comenzó a trabajar para Correos. En 2014 fue diagnosticado de neoplasia pulmonar por la exposición al asbesto, y murió un mes después del diagnóstico. Mientras formaba parte de la plantilla de Atusa, el trabajador estuvo en contacto con el amianto, según se recoge en la inspección.

Pese a que el INSS asumió el origen profesional de este cáncer de pulmón mortal, la empresa recurrió ante el juzgado. A mediados de este mes de julio, este órgano de gobierno rechazó los argumentos de la empresa, pero esta volvió a presentar otro recurso, esta vez ante ante el TSJPV, que se ha vuelto a desestimar.

La Asociación de Víctimas del Amianto Euskadi (Asviamie) se ha mostrado conforme al fallo y ha solicitado a las empresas infractoras que dejen la vía judicial porque “solo generan gastos y sufrimientos”. Desde esta asociación consideran imprescindible emprender un fondo de compensación para todas las víctimas del amianto.