Junto a los otorrinolaringólogos del San Juan trabaja el equipo de rehabilitación de implantados cocleares, ya que, “la recuperación del paciente implantado es diferente a la del paciente sordo y requiere personal especializado que inclue, por ejemplo, logopedas”, aclara el doctor Alfonso Moñux, jefe del Servicio de Otorrinolaringología, en una nota de prensa.

Tras haber llegado al centenar de dispositivos, Moñux destaca la inserción del niño sordo en el mundo oyente como el mayor logro de la implantación coclear. “La implantación precoz permite que el menor afectado pueda adquirir el lenguaje, evitar la sordomudez e integrarse con normalidad junto al resto de compañeros de clase a su plan de estudios”, celebra el jefe del servicio.

El desarrollo de la audiología pediátrica, dice, ha sido posible gracias a la revolución tecnológica en esta clase de dispositivos. “Además de la mejora de la técnica quirúrgica y la disminución del riesgo de complicaciones durante el postoperatorio, la tecnología ha permitido un uso más extendido: a la implantación bilateral, por hipoacusias unilaterales y para ciertas neuropatías auditivas”, explica.

Todo ello ha posibilitado, además, que los pacientes no tengan que ser remitidos a otros centros. El San Juan “cuenta con las instalaciones necesarias para las pruebas audiológicas pediátricas, como las electrofisiológicas o las basadas en el juego”, especifica Moñux. Algunas de ellas, requieren además la participación del servicio de Anestesiología.

Su colaboración ha permitido implantar cócleas artificiales incluso a pacientes menores de un año. El más joven, recuerda, “fue un niño de 9 meses que había quedado sordo tras una meningitis”. En este sentido, el especialista ha recordado que el centro cuenta también con un el primer programa de cribado de hipoacusia neonatal que se implantó en la región.