Larry Roberts, investigador del Departamento de Psicología, Neurociencia y Comportamiento de la Universidad McMaster, ha explicado a Today que “este va a ser uno de los grandes retos a los que van a tener que hacer frente las políticas de salud pública”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que 1,1 billones de personas están en riesgo de perder la audición a causa de los reproductores portátiles de música y los niveles excesivos de decibelios que se alcanzan en algunos festivales.

Según estudios anteriores, la exposición continuada a niveles de sonido superiores a 85 decibelios puede provocar pérdidas de audición. La investigación llevada a cabo por la Universidad de McMaster ha analizado a 170 estudiantes de edades comprendidas entre los 11 y los 17 años. La mayoría de ellos reconocieron que habían participado en festivales y otros eventos con niveles de sonido excesivos, tras los cuales tuvieron acúfenos.

El estudio señala que es común tener un brote de acúfenos después de haberse expuesto a sonidos o ruidos excesivamente altos. Su duración suele ser en torno a uno o 2 días. Sin embargo, durante el estudio, el 28,8% de los jóvenes reconocieron seguir sufriendo acúfenos. Los expertos aseguran que la mejor forma de proteger los oídos de los jóvenes es aplicar la regla del 60/60, es decir, mantener el volumen en el reproductor de música por debajo del 60% y escucharla durante 60 minutos.