“No existen pruebas suficientes que garanticen que el uso estos dispositivos reduzca los problemas del habla que se asocian a la tartamudez”, sentencian las autoras de la investigación, en una nota de prensa. Además, los informes que los avalan se caracterizan por haber sido realizados en condiciones muy controladas.

“En su mayoría contaban con un tamaño muestral muy pequeño y los participantes padecían un grado de tartamudez leve o muy leve”, ejemplifican sobre los ensayos, que, generalmente “se llevaban a cabo en un laboratorio y no en la vida real que es donde realmente más sufren los problemas del habla”, consideran las expertas.

“A esto hay que añadir periodos de seguimiento muy cortos”, matizan. Por todo ello, y aunque se encuentran a la espera de la aparición de nuevos prototipos, los técnicos del IAC consideran que “la mejor fórmula para mejorar la fluidez en el habla es la logoterapia con elementos de psicoterapia”.

Las investigadoras Silvia Vázques, María Pilar Blas y Patricia Gavín, esperan que sus conclusiones, avaladas por la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud, dependiente del Ministerio de Sanidad, puedan beneficiar al 1% de la población que sufre disfemia.