El objetivo de desarrollar esta tecnología es “superar las limitaciones de los implantes cocleares actuales”, según defienden Hongsoo Choi y Jongmoon Jang, autores del texto, que publica Advanced Healthcare Materials; ya que, “los implantes cocleares, hasta ahora la única opción para los pacientes con pérdida de audición neurosensorial, tienen muchas limitaciones”.

Entre ellas, se cita habitualmente el elevado coste por unidad o la necesidad de recarga continua de la batería. Como alternativa, los científicos coreanos optan por este nuevo prototipo triboeléctrico, que ha demostrado su potencial para la restauración de la audición en roedores tras un deterioro grave de la cóclea.

El funcionamiento de esta membrana artificial se basa en la transformación de energía mecánica en energía eléctrica, mediante nanogeneradores triboeléctricos, formados respectivamente por 2 películas de aluminio y poliimida, entre las cuales se genera electricidad mediante inducción electroestática en respuesta a estímulos acústicos.

Para limitar la tonotopía coclear -la capacidad de la cóclea de separar distintas frecuencias, esencial para el sistema auditivo- estas láminas fueron dispuestas en bandas de diferente longitud, lo que permitía que cada una respondiese selectivamente a distintas frecuencias.

No obstante, la propuesta del DGIST también presenta algunos problemas, como la complejidad de la producción de membranas basilares artificiales basadas en silicio o el rango de respuesta a frecuencias relativamente altas en comparación con la voz humana.