El objetivo de los investigadores fue comprobar la eficacia del uso de tapones para prevenir la pérdida temporal de la audición inmediatamente después de la exposición a un ruido excesivo. Para ello, llevaron a cabo un estudio aleatorio doble-ciego en septiembre de 2015 en un festival al aire libre celebrado en Amsterdam (Holanda) con una duración de 4 horas y media.

Se seleccionó a 51 pacientes adultos con una capacidad auditiva normal que fueron distribuidos de forma aleatoria en 2 grupos: en el primer grupo los pacientes fueron provistos de tapones mientras que el segundo no contó con ningún tipo de protección. Los parámetros que analizaron los investigadores fueron: el cambio temporal del umbral en el audiograma, principalmente para las frecuencias a los 3 y 4 kHz; las emisiones otoacústicas y la presencia de acúfenos.

De los 51 pacientes incluidos en el estudio, un 36% de los que utilizaron los tapones y un 35% de los que no llevaban protección eran hombres. La edad media de los participantes era de 27 años. Los resultados mostraron que un 8% de los adultos que llevaban tapones experimentaron cambios del umbral en el audiograma en las frecuencias a los 3 y 4 kHz; frente al 42% de los pacientes que no llevaban tapones.

En cuanto a la incidencia de los acúfenos fue del 12% en el grupo de participantes que llevaba tapones, mientras que en el grupo sin protección fue del 40%. Los investigadores concluyen que el uso de tapones es efectivo para prevenir la pérdida temporal de la audición después de una exposición a un ruido excesivo.