La adopción de la técnica “no ha hecho sino mejorar la atención al colectivo transexual”; un grupo de pacientes que “suele someterse a sucesivas intervenciones quirúrgicas con el objetivo de mejorar su autoestima y superar marginaciones sociales”, según recuerda el director de Otorrinolaringología del centro, Francisco Esteban, en una nota de prensa.

Esta intervención ha conseguido “aumentar la especialización y la capacidad de abordaje de nuevas prestaciones que, en este caso, no se espera que generen una elevada demanda, dado el escaso número de interesados en la feminización de su voz”, coincide Esteban Ortega, catedrático de Otorrinolaringología en la Universidad de Sevilla.

Además, la incorporación de la técnica “confirma al servicio como uno de los más completos y potentes de la sanidad pública española en esta especialidad”, sentencia el experto. Especialmente si se tiene en cuenta que, hasta ahora, en Andalucía, solo existía un centro privado que practicaba esta técnica, y que los pacientes intervenidos en la clínica, cerca de una decena, debían enfrentarse a importantes costes económicos.  

El proceso de desepitelización

La cirugía, mínimamente invasiva y realizada mediante laparoscopia, ha consistido en una desepitelización o raspado del tercio anterior de las cuerdas vocales que generan los sonidos más graves. Posteriormente se ha procedido a la sutura de la zona afectada y la vaporización de la cara superior de ambas cuerdas con láser.

Tras evaluar y comprobar el correcto aumento de tono, el convaleciente deberá permanecer en reposo vocal absoluto durante al menos 10 días. A partir de ese momento, un equipo multidisciplinar de endocrinos, cirujanos otorrinolaringológicos y logopedas acompañará al paciente durante su proceso de rehabilitación.  

“En algunas ocasiones, la intervención para feminizar la voz de transexuales se acompaña de otra operación para reducir el resalte en la piel de la denominada Nuez de Adán”, añade Ortega, “sin embargo se trata de una cuestión estética que no influye en la voz”, explica.

De hecho, “la glotoplastia de Wendler no se practica exclusivamente a transexuales, sino también a mujeres que por haber sufrido patologías androgénicas adoptan un tono de voz más grave”, concluye el catedrático.