“Cuando se planifica una miringoplastia se consideran posibles interacciones entre la función de la trompa de Eustaquio, la nariz y la nasofaringe; sin embargo, no se han realizado estudios para medir el efecto de las funciones nasales sobre el éxito de la miringoplastia”, justifican los investigadores del University of Health Sciences Ümraniye Training and Research Hospital (Turquía) cuyo artículo publica la revista Turkish Archives of Otorhinolaryngology.

El objetivo de Ça?atay Oysu y su equipo fue conocer el efecto de las funciones nasales, medidas por métodos objetivos y subjetivos, el índice de congestión nasal (NCI), el aclaramiento mucociliar (MCC) y la presencia de síntomas de rinitis alérgica en la integridad del injerto después de la miringoplastia. Para ello, estudiaron los casos de 34 pacientes con perforación de la membrana timpánica y 44 con la membrana intacta tras la cirugía.

Según informan los autores, el grupo que no había sufrido daño en la membrana timpánica tras la miringoplastia se había operado con mayor frecuencia del oído derecho. Al margen de esto, no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos respecto a la edad, sexo, disfunción tubárica y presencia de rinitis alérgica. Tampoco hallaron diferencias entre los grupos al aplicar la escala visual análoga (EVA) y la escala de Evaluación de los Síntomas de Obstrucción Nasal (NOSE).