“La merma de visión y audición que no presenta una causa predeterminada aparente puede sugerir un inadecuado estilo de vida”, resume la jefa del servicio de Oculoplástia del Hospital de Especialidades del IMSS y autora del estudio, Luz María Arce Romero.

La falta de ejercicio incide en el aumento de riesgo a la hora de desarrollar patologías crónicodegenerativas oftalmológicas y del aparato auditivo, señala, por eso, “caminar por lo menos media hora al día puede reducir los signos cotidianos característicos, como la dificultad para realizar trabajos que requieren una visión detallada”, ejemplifica.

Según defiende Romero en una publicación del Boletín de Prensa Latina, el mayor problema es que “los pacientes consideran estas señales un mal menor o pasajero y postergan la visita al médico durante años e incluso décadas a pesar de los síntomas evidentes”, lamenta la autora.

Son condiciones de deterioro ocular y auditivo “fáciles de detectar, aminorar y cuyas complicaciones con el paso del tiempo se pueden prevenir”, admite, “pero son pocas las personas que realizan chequeos anuales y que entienden que estos problemas de salud también están relacionados con un estilo de vida”, concluye.