En el paper, la prevalencia de anemia ferropénica se determinó por los bajos niveles de hemoglobina y ferritina, por edad y sexo. Tras llevar a cabo las pruebas de medición los científicos hallaron una prevalencia en la pérdida de audición combinada del 1,6% y el 0,7% en anemia.

Tal como ha publicado la revista JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery, una vez descartados otros factores que pudieran condicionar los resultados, el análisis estadístico concluyó que la presencia de anemia ferropénica se asocia con un riesgo 1,82 veces mayor de pérdida auditiva neurosensorial y hasta 2,41 veces superior de pérdida auditiva combinada.

“Dado que la anemia ferropénica es una condición común y fácilmente corregible, la mayor comprensión de su relación con la pérdida auditiva puede ayudar a abrir nuevas posibilidades para la detección precoz y el tratamiento apropiado”, sugiere la autora principal del estudio, Kathleen M. Schieffer.

“El siguiente paso será mejorar nuestra comprensión sobre esta correlación y evaluar si el diagnóstico y el tratamiento precoz de la anemia ferropénica puede impactar de forma positiva sobre el estado general de salud de los adultos con pérdida auditiva”, concluye Schieffer.