Hazem Saeed Amer, autor principal del estudio, ha trabajado con los departamentos de Oftalmología y Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina para estudiar la “estrecha relación anatómica entre los senos paranasales y la órbita ocular”, tal como recoge Thieme Medical Publishers.

Estudios anteriores han descrito esta conexión, que puede llevar a lesiones en los músculos extraoculares, el conducto nasolagrimal o el nervio óptico, así como hematomas retrobulbares tras las intervenciones quirúrgicas; sin embargo, “en el presente estudio, el objetivo fue detectar si se produce un efecto retardado en la PIO”.

Para ello contaron con la colaboración de 38 pacientes con rinosinusitis crónica, por ser esta una de las enfermedades más comunes en el ámbito de la otorrinolaringología. Todos ellos, 22 varones y 16 mujeres de entre 16 y 56 años, fueron sometidos a una intervención FESS y a la medición de su PIO antes y después de la cirugía.

“Un día después de la cirugía, la media de la PIO en el ojo derecho fue de 14,176 ± 1,91 mm Hg y en el ojo izquierdo fue 13,79 ± 2,42 mm Hg con una diferencia no significativa estadísticamente entre los valores preoperatorios”, indica el autor. Tras 6 semanas de postoperatorio, la Pio en el ojo derecho era de era de 15,14 ± 2,28 mm Hg y en el izquierdo de 15,14 + 2.23mm Hg.

Esto supone una diferencia significativa entre los valores medios de la PIO preoperatoria y postoperatoria, de p = 0 .0012 y p = 0 .0005, en los ojos derecho e izquierdo respectivamente. La causa de este aumento retardado aún no está clara, admite el autor, sin embargo, “es importante promover las consultas oftalmológicas preoperatorias para evitar riesgos y proteger al paciente”, destaca.