El pediatra, del Hospital QuirónSalud Campo de Gibraltar, ha advertido en una nota de prensa que el uso de tapones parta evitar otitis externas solo estaría justificado en 3 casos:

  1. Oídos que presentan una perforación timpánica.
  2. Anomalías anatómicas que hagan difícil que el agua salga del conducto.
  3. Conductos auditivos con especial sensibilidad a productos para el tratamiento de las piscinas.

En cualquier caso, matiza, para prevenir la otitis externa “es importante que los tapones se ajusten perfectamente”. Además, después de cada uso, deben desecharse o limpiarse, según el material del que estén hechos. En este sentido, recomienda, “deben evitarse los tapones de plástico porque rozan la piel”.

En su lugar, los otorrinolaringólogos deberían sugerir el uso de tapones de silicona o polivinilo. “Los tapones fabricados por uno mismo con algodón envuelto en vaselina también pueden prevenir la otitis externa”, asegura Rodríguez.

Si, a pesar de estas indicaciones, llegan a aparecer síntomas como dolor o picor, la primera regla será “no bañarse ni lavarse la cabeza, pero tampoco introducir ningún elemento con la intención de remover el tapón. Generalmente los expertos desaconsejan los bastoncillos, “pero tampoco hay que rascarse con ningún objeto punzante que pueda dañar la piel macerada”.

Los antibióticos en aplicación tópica complementados con antiinflamatorios tipo corticoesteroides constituirán el tratamiento de preferencia contra la otitis externa. “El alivio de los síntomas puede notarse al segundo o tercer día”, recuerda Rodríguez, por eso es importante recordar al paciente que, “si no se finaliza el tratamiento, de 6 o 7 días, puede darse una recaída”.

Según los datos que maneja el experto, un 10% de la población padecerá otitis externa en algún momento de su vida, aunque con mayor incidencia entre los 7 y los 12 años de edad. No existen diferencias por sexo, pero sí es más probable que la otitis externa sea unilateral.