Estudios anteriores han demostrado que el tabaco perjudica el microbioma bacteriano de los senos nasales, lo que contribuye a la inflamación y dificulta la eliminación del moco. Ahora, existe “una nueva evidencia para motivar a los pacientes que sufren rinosinusitis crónica a que rompan con el hábito”, celebra el autor en una nota de prensa de la universidad.

Para llegar a esta conclusión, Sedaghat y su equipo se basaron en los datos de 103 pacientes fumadores y 103 sujetos exfumadores. En todos ellos, se midió tanto el uso de fármacos como la severidad de los síntomas asociados a la rinosinusitis crónica:

  1. Dificultad para respirar por la nariz.
  2. Alteraciones del sueño.
  3. Dolor facial y de oído.
  4. Afectación emocional.

Tal como recoge el estudio, publicado en la revista Otolaryngology Head and Neck Surgery, los sujetos que consumían tabaco presentaron peores puntuaciones en todos los síntomas. Además, reportaron un mayor uso de corticosteroides orales y otros fármacos relacionados con el tratamiento de la rinosinusitis crónica.

Para Sedaghat, el aspecto positivo de la investigación reside en que, por cada año sin consumir tabaco, los síntomas del paciente mejoran de forma estadísticamente significativa.