El estudio se ha realizado con Posturografía Dinámica Computarizada. Este dispositivo analiza el comportamiento del sentido del equilibrio estando de pie en distintas situaciones: con ojos abiertos/cerrados, con movimiento del entorno, con movimiento de la plataforma que sustenta al sujeto, etc. Asimismo, se ha medido el equilibrio en 2 posiciones básicas del ballet clásico: arabesque y retirée.

Este estudio ha confirmado que los ejercicios propios de la danza mejoran la calidad y la rapidez en la respuesta a un desequilibrio, ya que potencia la flexibilidad, la fuerza muscular y la estrategia. Esto permite a los bailarines mantener el equilibrio y evitar respuestas antiestéticas. Los investigadores señalan que es probable que las personas con profesiones relacionadas con el sentido del equilibrio desarrollen aptitudes especiales que no suceden en la población normal.

Entre las conclusiones del estudio, los facultativos destacan que los profesionales de la danza tardan más que la población general en ejecutar un movimiento y lo realizan de forma más lenta, pero pueden conseguir un desplazamiento mayor y más preciso.

Por el contrario, la población general realiza los movimientos de forma más brusca y más imprecisa. En el caso de las bailarinas, sus hábitos profesionales influirían en los movimientos de su vida ordinaria, favoreciendo un control direccional alto y una velocidad de movimiento atenuada con un tiempo de reacción lento.