Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) que se utilizan para tratar el reflujo laringofaríngeo afectan también a la obstrucción nasal concomitante en pacientes con reflujo gastroesofágico, según un estudio de los departamentos de Otorrinolaringología y Gastroenterología del Kecioren Training and Research Hospital de Ankara (Turquía). El texto que publica la revista JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery demuestra así que el reflujo laringofaríngeo tiene la capacidad de contribuir a la aparición de síntomas nasales.

El estudio prospectivo observacional incluyó a 50 pacientes (58% mujeres) con esofagitis y reflujo laringofaríngeo, y una media de edad de 41,5 años, y a 50 controles (54% mujeres) sin historial de reflujo laringofaríngeo ni enfermedad nasal, con una edad media de 38,5 años. Ambos grupos se sometieron a una medición subjetiva de la congestión nasal con el instrumento de evaluación de síntomas de obstrucción nasal (NOSE) y una medición objetiva de la resistencia nasal total (TNR) mediante rinomanometría.

En comparación con el grupo de control, el grupo afectado por reflujo laringofaríngeo presentó puntuaciones medias de TNR y NOSE significativamente superiores. Tras un tratamiento de 12 semanas con IBP, los autores observaron una disminución relevante en todos los parámetros y concluyeron que existía una relación entre la enfermedad de los participantes y sus síntomas nasosinusales.

Según informan los expertos Stacey T. Gray y Ahmad R. Sedagha, del departamento de Otorrinolaringología del Massachusetts Eye and Ear Infirmary, este estudio aporta la evidencia más sólida hasta la fecha del papel causal del reflujo laringofaríngeo en los síntomas de obstrucción nasal y, por lo tanto, proporciona nuevos conocimientos para la investigación y tratamiento potencial de los pacientes que presentan esta obstrucción.