Mohammad Waheed El-Anwar, autor principal, y su equipo realizaron un experimento con 18 ratas a las cuales se les indujo un trauma nasal unilateral en la mucosa nasal derecha mediante la técnica del cepillado. Uno de los grupos permaneció sin tratamiento a lo largo de 15 días mientras, en ese mismo tiempo, el segundo grupo recibía 5 ml/kg de goma de tragacanto por vía oral una vez al día.

El tercer grupo de ratas recibió propóleos por vía oral a una dosis de 100 mg/kg una vez al día durante 15 días. Tras la inducción de la anestesia y una vez decapitados los animales, se les extrajo el tabique nasal. Las muestras se tiñeron con hematoxilina y eosina, y se analizaron en un microscopio de luz para determinar la gravedad de la pérdida de células ciliadas y caliciformes.

Las ratas no tratadas presentaron inflamación esencialmente grave; en los sujetos que consumieron goma de tragacanto esta era de grave a moderada y en el grupo tratado con propóleos de moderada a leve. Lo mismo pudo hallarse respecto al daño de células ciliadas, que era de moderado a grave en el primer grupo, moderado en el segundo y leve en el tercero.

“La ausencia de ulceraciones en el grupo tratado con propóleos significa que el proceso de curación se mejora después de la administración de este agente” concluyen los autores en el paper publicado por International Archives of Otorhinolaryngology.