El estudio se basa en los casos del exlíder del partido italiano Lega Nord, Umberto Bossi, cuyas cuerdas vocales quedaron paralizadas tras un ictus y Lula da Silva, expresidente de Brasil, que vio disminuida la funcionalidad de su laringe por un cáncer de garganta. Ambos presentaban:

  1. Ronquera.
  2. Disminución del tono.
  3. Rango vocal reducido.
  4. Velocidad de discurso ralentizada.
  5. Dificultad en la modulación del tono.

Rosario Signorello y Didier Demolin escogieron como oyentes a una serie de voluntarios de habla francesa, incapaces de entender el contenido semántico y verbal de los discursos en portugués e italiano. De esta manera su evaluación acústica se ceñó completamente a los estímulos vocales.

Los resultados, presentados durante la 174.ª reunión de la Acustical Society of America, muestran cómo los voluntarios percibían a Bossi como un orador “positivo, entusiasta y encantador” antes de su accidente cerebrovascular. Sin embargo, al escuchar el tono plano y sin modulación que le confería su trastorno de la voz, los voluntarios percibieron al italiano como un político “sabio y competente”.

Al preguntar qué voces votarían, la preferencia por los políticos con trastornos de la voz fue significativa. “Los franceses no querían votar por alguien que fuera fuerte y autoritario, o percibido como una versión joven de un líder; preferían la voz que identificaban con una persona de más edad”, resumen Demolin y Signorello. Los autores ya plantean desarrollar el mismo experimento enfocado a mujeres dedicadas a la política.

“Es imposible hallar la receta de la voz perfecta, ya que el carisma es un fenómeno social difícil de evaluar y sujeto a las tendencias”, consideran. No obstante, los resultados del estudio podrían contribuir a mejorar los ejercicios de rehabilitación de pacientes con trastornos del habla dedicados a la política, la docencia o puestos públicos.