“Nigeria cuenta con una población de 170 millones de personas, a los que atienden solo 250 profesionales de Otorrinolaringología; además, aunque el país dispone de un total de 10 centros equipados, todos ellos son privados” denuncia Somefun. El profesor universitario ha aludido también a la falta de equipos de diagnóstico y rehabilitación.

El país tampoco cuenta con una “orientación definida hacia la integración de las personas con discapacidad en la sociedad general”, ni con un “programa serio de formación universitaria para los otorrinolaringólogos y logopedas”, advierte. Por su parte, el presidente de la SPAAN, Julius Ademokoya ha hecho hincapié en la ausencia de cribados auditivos neonatales.

“Este tipo de screening es básico en el mundo desarrollado, pero no es el caso de África”, lamenta Ademokoya, “muchos niños siguen sufriendo trastornos auditivos y del habla que podían haber sido detectados y gestionados a tiempo. Cuando por fin se diagnostican, las intervenciones terapéuticas van a producir resultados mucho menores”.

Sin embargo, “no todos los problemas son de infraestructura; también se deben a la naturaleza ruidosa del país”, admite Ademokoya, “parece difícil llegar a exponer los canales auditivos a 80 decibelios en un día normal, pero imagine montar durante 6 horas en un ruidoso autobús rodeado de altavoces y bocinas”, ejemplifica.

“Ciertos profesionales, como conductores y trabajadores del aeropuerto tampoco cuentan con las debidas protecciones”, explica, “por no hablar de las bombas o tiroteos que pueden dejar sorda a una persona de inmediato”, lamenta.

Por todo ello, los ponentes de la SPANN, han defendido frente a un público internacional, la necesidad de un “servicio universal de otorrinolaringólogos y logopedas en las diversas instituciones de salud nigerianas, así como un esquema esencial para el desarrollo y crecimiento de la profesión”.