pérdida auditiva repentina

La pérdida auditiva repentina disminuye la calidad de vida de las personas que la padecen. De hecho, afecta de 5 a 27 por cada 100 000 personas anualmente. Además, en Estados Unidos cada año aparecen 66 000 nuevos casos. Ante esta situación, la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología ha publicado una guía clínica bajo el título Guía de práctica clínica: Pérdida repentina de la audición.

En este sentido, Seth R. Schwart, autor de la publicación, recuerda que la pérdida auditiva repentina es un síntoma aterrador para los pacientes. A su juicio, puede disminuir su calidad de vida. El objetivo de la actualización de esta guía es el reconocimiento y el manejo de la pérdida auditiva repentina que permitan mejorar la calidad de vida.

La pérdida auditiva sensorial repentina se define como una sensación subjetiva de inicio rápido de discapacidad auditiva en uno o ambos oídos.  La pérdida auditiva puede ser conductiva, neurosensorial o mixta, definida como pérdida auditiva conductiva (CHL) y pérdida auditiva neurosensorial (SNHL) que ocurren en el mismo oído. Además, la CHL y el componente conductor de la pérdida auditiva mixta pueden deberse a una anormalidad en el canal auditivo. También puede deberse a la anormalidad de la membrana timpánica o el oído medio.

Guía

Para la mayoría de los pacientes con pérdida auditiva repentina, su viaje médico a menudo comienza en una sala de emergencias, una clínica de atención urgente o en el consultorio de un médico de atención primaria, con mareos presentes entre un 30 y un 60% de los casos. Las recomendaciones iniciales de esta guía actualizan la dirección que distingue SSNHL de CHL en la presentación inicial con pérdida auditiva.

Asimismo, aclaran la necesidad de identificar SSNHL no yidiopático raro para ayudar a separar a esos pacientes de aquellos con pérdida auditiva neurosensorial idiopática (ISSNHL). Son la población objetivo para las intervenciones terapéuticas que constituyen la mayor parte de la actualización de la guía. Al centrarse en las oportunidades para mejorar la calidad, esta guía debería mejorar la precisión del diagnóstico, facilitar la intervención rápida, disminuir las variaciones en el manejo, reducir las pruebas innecesarias y los procedimientos de imagen.

“Esta actualización brinda la oportunidad de mejorar la precisión del diagnóstico, facilitar una intervención rápida, reducir las pruebas innecesarias y mejorar los resultados de audición y rehabilitación para los pacientes”, reconoce Schwart. El especialista señala que la pérdida auditiva neurosensorial repentina, en especial cuando se acompaña de tinnitus y mareos, puede reducir la calidad de vida. Por eso, los pacientes pueden experimentar miedo y frustración ante la incapacidad de identificar una causa de su pérdida auditiva.