“A pesar del tiempo transcurrido desde que los acúfenos subjetivos fueron descritos por primera vez, continúan sin tener un tratamiento con eficacia demostrada”, reclama Pascual Canals, autor principal del estudio, publicado en el Acta Otorrinolaringológica Española.

Algunos de estos trastornos subjetivos pueden resolverse curando infecciones, drenando líquidos atrapados en el oído interno o eliminando tapones de cerumen del conducto auditivo, así como revisando el posible consumo abusivo de medicamentos o la presencia de lesiones en la mandíbula o la columna vertebral.

Pero, para los casos más complicados, los investigadores proponen las terapias cognitivas conductuales. Para llegar a esta sugerencia han estudiado, entre el año 2012 y el 2013, los casos de 310 enfermos de acúfenos subjetivos. De ellos, 276 fueron incluidos en el tratamiento de terapia y sometidos a un seguimiento periódico de 18 o 21 meses.

Al margen de los enfermos que decidieron interrumpir la terapia cognitivo conductual, el porcentaje de curación ascendió al 95,7%. Dadas esas cifras, los expertos consideran que “la terapia psicológica debería estar siempre incluida en el tratamiento de los enfermos de acúfenos”, incluso en combinación con otros tratamientos.