El estudio señala que el tratamiento de este defecto, tanto en los casos primarios como en los adquiridos, debe proveer a esta zona nasal un soporte cartilaginoso del cual carece. Los médicos describen varias ventajas de este método, como la utilización de una zona donante del injerto próxima al campo quirúrgico receptor, o la propia forma de concha auricular, que es curva y vale para reemplazar bien la forma del cartílago alar a mimetizar.

El método no deja ningún defecto visible en la zona donante, provee de tejido autólogo a toda la zona además de que, estructuralmente, otorga suficiente sostén para mantener la función de la válvula alar nasal. Los médicos señalan que la operación es de fácil realización, y que este método mantiene los resultados estables a largo plazo y resuelve problemas funcionales de forma satisfactoria.

En el análisis de las series publicadas en el estudio, los expertos señalan que no es frecuente la aparición de complicaciones durante la práctica de esta intervención, y han clasificado los posibles problemas que pueden surgir en 2 tipos: la visualización del injerto, y la reabsorción del injerto. La identificación del injerto obedece a una colocación del mismo que no sigue la forma del defecto o a que fue colocado en un plano muy superficial, próximo a la piel.

Esto resulta es más probable en pacientes de piel muy fina. También puede darse esta situación por desplazamiento del injerto de su bolsillo. Por eso se debe prestar especial atención a la colocación de los puntos de anclaje del injerto durante su colocación. En el segundo grupo, la reabsorción del injerto puede estar relacionada con procesos infecciosos locales, lo que verdaderamente es una situación excepcional.