Un equipo de científicos de la Universidad de Tufts, en Boston, ha proporcionado la primera evidencia de que es posible regenerar y ampliar la población de células madre en el tejido nasal. Esta investigación, publicada en la revista Cell Stem Cell, abre la puerta a nuevas terapias farmacológicas para evitar el deterioro del sentido del olfato, ya sea por envejecimiento o lesiones. Los científicos han demostrado, además, que solo 2 de los 4 factores de Yamanaka son fundamentales para la reprogramación celular.

Aunque las células madre adultas tienen un potencial más limitado que las embrionarias, sí existe evidencia de su capacidad de regeneración en respuesta a una lesión en el tejido. Tal como pudo comprobar el director del trabajo, James E. Schwob, este proceso natural de curación también consiguió recuperar el epitelio olfativo de una cepa de ratones a los que se les trasplantó células madre tisulares. Schwob y su equipo consiguieron, además, mejorar la expansión de la población celular mediante una combinación de fármacos.

Por otro lado, los autores determinaron que solo eran necesarios 2 de los 4 factores utilizados por el doctor Shinya Yamanaka para reemplazar las células madre perdidas durante el envejecimiento o la lesión. El enfoque ganador del Premio Nobel consistía en tomar células adultas y forzarlas a comportarse como embrionarias mediante la expresión de esos 4 genes. “Somos los primeros investigadores en obtener información sobre el mecanismo molecular responsable de permitir que estas células progenitoras adultas se vuelvan más potentes”, celebra el coautor Brian Lin.

“La restauración directa de células madre adultas tiene implicaciones para muchos tipos de degeneración tisular asociada al envejecimiento”, corrobora Schwob. “Si podemos restablecer la población de células madre en el epitelio olfatorio mediante su regeneración o administrando el fármaco adecuado como un aerosol nasal, podremos evitar el deterioro del sentido del olfato humano”, asegura el biólogo molecular; no obstante, “estamos a varios años de diseñar terapias reales basadas en este trabajo”, admite.