La investigación ha mostrado que una intervención dirigida ayuda a mejorar el seguimiento del 70% de los recién nacidos que fallan en el screening inicial realizado en los hospitales infantiles. “Es importante que los recién nacidos con pérdidas auditivas sean tratados dentro de los 6 primeros meses porque es en este periodo cuando desarrollan las capacidades lingüísticas y del habla”, ha apuntado la directora del estudio, Lisa Hunter.

Las pérdidas auditivas durante el seguimiento se producen cuando el recién nacido ha permanecido estos 6 primeros meses sin tratamiento o no ha sido sometido a un nuevo screening. Las madres con ingresos bajos tienen un riesgo mayor de que sus hijos sufran estas pérdidas auditivas, principalmente por barreras como los horarios de trabajo o la cobertura del seguro sanitario, han señalado los autores del estudio.

Para mejorar los resultados en la audición de los recién nacidos, el Cincinnati Children’s Hospital Medical Center colaboró con el programa Women, Infants, and Children (WIC). Durante 2 años, registró 1.493 peticiones de screening en los 6 hospitales infantiles de Cincinnati. 260 recién nacidos fueron sometidos al estudio y los resultados se compararon con aquellos recién nacidos a los que no se les realizó la prueba.

Tras repetirse el screening, se aconsejó a los padres cuyos recién nacidos no habían superado la prueba que acudieran a realizarles una audiología. Repetir el screening mejoró la detección de las pérdidas auditivas, reduciendo la falta de seguimiento un 71%. Asimismo, se mejoró la edad en el diagnóstico de la pérdida de audición de los 68 a los 34,8 días después de 2 años de estudio.