El estudio señala que el portador del audífono podría modificar sus características de tono y volumen para mejorar la calidad de los sonidos que le llegan. “De este modo, si el portador va a escuchar música en su casa, su audífono debería tener el volumen y tono estándares, pero para escuchar algo más preciso, como una persona que habla en público, debería de hacer ciertas modificaciones en el aparato”, explican los expertos.

Los expertos aseguran que han llevado a cabo varios experimentos de percepción de sonidos con personas con y sin problemas de audición, para ver con qué configuración los audífonos captaban mayor calidad de sonido y qué modificaciones se tenían que hacer en los controles del aparato para ello. De esta forma, los primeros resultados que arrojó el estudio fueron la cantidad de decibelios necesarios para cada situación acústica.

Para escuchar a una persona que habla en un entorno silencioso, bastaba adaptar el audífono según el método CAM2B, que se mueve en un ratio de 80 decibelios. Para poder percibir con calidad un discurso en un entorno ruidoso, el aparato tuvo que ser modificado en 2 decibelios menos de ganancia en las frecuencias bajas.

Para escuchar música al aire libre, la ganancia se incrementó desde 5 a 14 decibelios en frecuencia baja. Para percibir ruido en el mismo entorno, los expertos descubrieron que la modificación correcta era disminuir la ganancia de todas las frecuencias: un decibelio en las frecuencias bajas y un aumento de 8 decibelios en las frecuencias altas.