Las tasas de acoso laboral son “extremadamente altas” en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales de los centros sanitarios griegos, según un estudio de la Universidad de Aristóteles. El texto, publicado en el British Medical Journal, señala también la habitual presencia de testigos y el hecho de que, hasta un 50% de los sujetos perjudicados no se considera víctima de acoso laboral.

El doctor Ilias Chatziioannidis y su equipo se propusieron determinar el impacto que este acoso laboral podía tener en la salud mental de los trabajadores de las UCI neonatales; para ello, realizaron un cuestionario a 398 médicos y enfermeros procedentes de 20 unidades en 17 hospitales griegos. Todos ellos respondieron a una serie de cuestiones sobre:

  1. Datos demográficos.
  2. Fuentes de la intimidación.
  3. Perfil de los perpetradores.
  4. Acceso al apoyo psicológico.
  5. Factores causales del acoso laboral.
  6. Medidas adoptadas por la víctima frente al acoso.
  7. Razones de la víctima para no informar sobre la intimidación.
  8. Nivel de angustia psicológica medida con cuestionario de GHQ-12.
  9. Frecuencia de la exposición a actos negativos mediante la escala NAQ.

La prevalencia de la intimidación según la escala NAQ-R fue del 53,1% entre los médicos y del 53,6% entre el personal de enfermería. De todos ellos, un 83,2% aseguró haber sido testigo de algún caso de acoso laboral, mientras solo el 44,9% se autodenominó como víctima. Las mujeres, los empleados jóvenes y los más inexpertos padecían niveles más altos de acoso laboral a sus compañeros; mientras, entre los acosadores, abundaban las mujeres y los rangos de edad de entre 45 y 64 años.

Según concluyeron los autores, el miedo a las consecuencias era la principal razón para ocultar el acoso sufrido que, generalmente, atribuían a la fuerte personalidad de los perpetradores o a problemas de gestión en las UCI neonatales. Las puntuaciones más altas en el cuestionario GHQ-12 correspondieron a víctimas de acoso laboral que se identificaban como tal y que, además, habían sido testigo de otras agresiones. Dado el severo impacto que el acoso laboral tiene en la salud mental de víctimas y testigos, Chatziioannidis y su equipo han defendido la necesidad de garantizar el apoyo psicológico en el lugar de trabajo.