El objetivo de este estudio era comprobar la utilidad clínica del desflurano en la anestesia para procedimientos diagnóstico-terapéuticos en áreas alejadas de quirófano, entre la población pediátrica sin patología respiratoria. Con este objetivo, se analizaron 2.702 historias clínicas en las que, durante la anestesia general, se empleó desflurano.

Los investigadores analizaron los procedimientos realizados en una unidad del dolor infantil y extrajeron información demográfica, sobre el tipo de procedimiento, la técnica anestésica, el tipo de manejo de la vía aérea, así como sobre la colaboración del paciente y las incidencias de complicaciones anestésicas.

La efectividad fue del 98%

La investigación incluyó a un total de 876 pacientes pediátricos con una media de edad de 8,8 años. Un 23% de los procedimientos eran aspirados medulares, un 20% punciones lumbares, un 15% panendoscopias y un 5% colonoscopias. El desflurano fue suministrado por vía intravenosa con propofol en el 26% de los casos, mientras que en el 74% restante se administró por vía inhalatoria con sevoflurano.

El mantenimiento se llevó a cabo con remifentanilo y concentraciones medias teleespiratorias de desflurano de 6,2 ± 2,1%. Los resultados mostraron una efectividad del 98% y una incidencia de efectos adversos del 15%. Los más frecuentes fueron la agitación (6%), cefalea (4%), náuseas y vómitos (3%) y laringoespasmo (2%).

Con estos resultados, los autores del estudio consideran que el mantenimiento con desflurano demostró ser eficaz, además de favorecer una recuperación más rápida y una baja incidencia de efectos adversos.